He recibido una supuesta citación judicial por correo electrónico.
¿Cómo saber si puede ser un fraude?

Recibir un correo electrónico con un asunto como «Aviso final de envío de citación judicial», «Notificación de comparecencia» o «Requerimiento urgente» puede preocupar a cualquiera. Es precisamente esa sensación de urgencia y miedo la que buscan los ciberdelincuentes.

En Grupolasguias vemos cada vez más casos de empresas y autónomos que reciben correos que intentan suplantar la identidad de juzgados, cuerpos policiales o diferentes organismos públicos. Se trata de una técnica conocida como phishing, cuyo objetivo puede ser robar contraseñas, obtener datos personales o conseguir que instales un programa malicioso en tu ordenador.

Fraude: Correo con una supuesta citación judicial
Imagen recreada basada en correos fraudulentos reales. Los mensajes pueden variar de aspecto.

Aunque algunos mensajes están muy bien elaborados, la mayoría dejan pequeñas pistas que permiten sospechar. Estas son las más habituales.

1. El remitente no coincide con el organismo que dice representar

A simple vista puede aparecer un nombre como «Juzgado de lo Penal» o «Tribunal de Justicia», pero eso no garantiza que el correo sea auténtico.

Conviene comprobar la dirección real desde la que se ha enviado. En muchos programas de correo basta con pulsar sobre el nombre del remitente para ver la dirección completa. Si pertenece a un dominio gratuito, desconocido o sin relación con el organismo que dice representar, lo más prudente es desconfiar.

2. No aparece correctamente identificado el destinatario

Las comunicaciones importantes suelen dirigirse a una persona o empresa concreta.

Si el mensaje comienza con frases como:

  • Estimado cliente.
  • Estimado/a Sr./Sra.
  • Buenos días.

o simplemente muestra tu dirección de correo electrónico en lugar de tu nombre o el de tu empresa, merece la pena revisar el resto del mensaje con mucha atención.

3. Intenta que actúes sin pensar

Es habitual encontrar frases como:

  • «Último aviso».
  • «Dispone de 24 o 48 horas».
  • «Evite consecuencias legales».
  • «Descargue inmediatamente la documentación».

Cuando un correo intenta generar sensación de urgencia, conviene detenerse unos segundos antes de hacer clic.

4. El archivo adjunto es donde suele estar el verdadero peligro

Muchos de estos correos incluyen un supuesto documento relacionado con la notificación.

Los formatos más habituales suelen ser:

  • archivos comprimidos (.zip o .rar);
  • archivos ejecutables (.exe);
  • documentos de Office que solicitan habilitar el contenido o las macros;
  • o archivos con doble extensión, por ejemplo documento.pdf.exe o citacion.pdf.scr.

En muchos equipos Windows la última extensión puede estar oculta, haciendo que el archivo parezca un simple PDF cuando en realidad es un programa.

Si no esperabas recibir ese documento, lo más recomendable es no abrirlo.

5. Desconfía si el correo contiene muy poca información

Muchos de estos mensajes apenas incluyen dos o tres líneas y un archivo adjunto.

No explican el motivo de la supuesta denuncia, el número de procedimiento ni ofrecen información suficiente sobre el asunto. Su único objetivo es que abras el documento.

Si un correo importante apenas aporta detalles y toda la información está en un archivo adjunto, merece la pena desconfiar.

Si tienes dudas sobre su autenticidad:

  • No descargues el archivo adjunto.
  • No pulses sobre los enlaces del mensaje.
  • No respondas al correo ni llames a los teléfonos que puedan aparecer en el propio mensaje.
  • Si realmente crees que puedes tener una comunicación pendiente, busca el teléfono o la página web oficial del organismo y realiza la consulta por esa vía, nunca utilizando los datos que aparecen en el propio correo.

¿Y si ya has abierto el archivo?

Abrir un archivo no significa necesariamente que el equipo se haya infectado.

Sin embargo, si además has ejecutado el contenido, has introducido contraseñas o notas un comportamiento extraño en el ordenador, conviene actuar cuanto antes.

Una revisión del equipo y un análisis con un antivirus actualizado pueden ayudar a detectar posibles amenazas antes de que provoquen daños mayores.

Una de las consultas más habituales que recibimos es precisamente esta.

Muchos clientes nos reenvían un correo con un sencillo mensaje:

«¿Esto es de verdad?»

En la mayoría de los casos bastan unos minutos para revisar el remitente, el contenido y el archivo adjunto y determinar si se trata de un intento de fraude.

En muchas ocasiones, una comprobación de apenas unos minutos evita la instalación de un virus, el robo de contraseñas o la pérdida de información importante.

¿Te ha ocurrido algo parecido?

Si alguna vez recibes un correo que te genera dudas, es preferible detenerse un momento y comprobarlo antes que lamentar las consecuencias de actuar con prisas.

Si prefieres una segunda opinión antes de hacer clic, estaremos encantados de ayudarte.