Tengo una página web, pero nadie la mantiene: ¿qué debo hacer?
Si tu empresa tiene una página web pero nadie sabe quién la mantiene, conviene comprobar quién gestiona el dominio, dónde está alojada, qué accesos conserva la empresa y si existen copias de seguridad. No siempre será necesario rehacer la web; muchas veces basta con recuperar el control, ordenar los servicios y saber a quién acudir cuando surja un problema.
Muchas pequeñas empresas tienen una página web que se creó hace años y que, en apariencia, sigue funcionando. Se puede visitar, muestra los servicios y quizá incluso recibe algún formulario de contacto. El problema aparece cuando alguien pregunta quién se ocupa de ella y nadie lo tiene claro.
Tal vez la hizo una agencia que ya no existe, un informático que dejó de colaborar con la empresa o una persona conocida que ahora no responde. También ocurre que se paga una factura anual, pero no se sabe exactamente qué incluye.
La verdad es que esta situación es bastante habitual. Y no significa necesariamente que haya que crear una web nueva, pero sí conviene revisar algunos aspectos antes de que surja una urgencia.

Mi web está publicada, ¿eso significa que alguien la mantiene?
No necesariamente.
Una página puede seguir visible durante años sin que nadie revise su funcionamiento, su seguridad o sus formularios. Es un poco como un local que permanece abierto, pero en el que nadie comprueba las instalaciones hasta que aparece una avería.
Además, pagar el dominio o el alojamiento no siempre incluye mantenimiento. En muchos casos, la factura anual solo permite que la web continúe conectada a Internet, pero no contempla cambios, revisiones ni asistencia técnica.
Por eso es recomendable saber qué servicio se tiene contratado y quién debería actuar si la página deja de funcionar.
¿Qué datos debería conocer una empresa sobre su página web?
No hace falta tener conocimientos técnicos ni administrar personalmente la web. Sin embargo, la empresa debería conservar cierta información básica.
- quién gestiona el dominio;
- dónde está alojada la página;
- cuándo se renuevan esos servicios;
- qué correo recibe los avisos;
- quién tiene las contraseñas;
- a quién se debe contactar si aparece un problema.
El dominio es la dirección de la empresa en Internet, por ejemplo miempresa.es. El alojamiento, en cambio, es el espacio donde se guardan la página y sus archivos. Son servicios distintos, aunque a menudo estén contratados con el mismo proveedor.
También es importante saber quién controla el correo corporativo. Y es que un cambio mal realizado en el dominio o en el alojamiento podría afectar tanto a la web como a las cuentas de correo.
No sé con qué sistema está hecha mi web, ¿es un problema?
No es imprescindible saberlo, aunque puede resultar útil.
Algunas páginas están creadas con WordPress, mientras que otras utilizan Prestashop, Joomla, desarrollos a medida, constructores web o simples archivos HTML. Muchas empresas desconocen por completo la tecnología de su página, algo comprensible porque no es su trabajo.
Lo importante es comprobar si la web puede seguir manteniéndose, si existen accesos y si alguien puede intervenir cuando sea necesario.
Cuando una página está desarrollada con WordPress y lleva mucho tiempo sin revisarse, además conviene comprobar el estado de la instalación, la plantilla y sus complementos. Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre qué puede ocurrir si una web WordPress lleva años sin actualizarse.
¿Cómo puedo saber si mi web recibe mantenimiento?
Una forma sencilla es hacer algunas preguntas al proveedor actual:
- ¿Se realizan copias de seguridad?
- ¿Se comprueba que los formularios funcionan?
- ¿Se revisan errores o problemas de seguridad?
- ¿Está incluida la actualización de contenidos?
- ¿A quién debo avisar si la web deja de verse?
- ¿Qué servicios cubre exactamente la factura anual?
Las respuestas deberían ser claras. Si solo se renuevan el dominio y el alojamiento, probablemente la web no tenga un mantenimiento activo.
Esto no siempre es grave. Una página sencilla puede necesitar pocas intervenciones, pero la empresa debería saberlo y no descubrirlo justo cuando pierde un correo importante o aparece un error en la portada.
¿Qué ocurre si la persona que hizo la web ya no responde?
Lo primero es mantener la calma y evitar hacer cambios sin disponer de una copia.
Conviene reunir facturas antiguas, correos, contraseñas y cualquier documento relacionado con la creación de la página. A veces, un simple mensaje de renovación permite descubrir dónde está registrado el dominio o qué empresa presta el alojamiento.
Después se puede comprobar:
- Quién figura como responsable del dominio.
- Qué proveedor aloja la página.
- Qué accesos siguen funcionando.
- Si existe una copia reciente de la web.
- Si los correos dependen del mismo servicio.
- En qué estado se encuentra realmente la página.
Aunque falten algunas claves, en bastantes casos es posible recuperar accesos o solicitar un traslado. No obstante, cada situación es diferente, especialmente cuando el dominio está registrado a nombre de un antiguo proveedor o de una persona ajena a la empresa.
¿Tengo que rehacer toda la página?
No siempre es necesario rehacer toda la página.
A veces basta con recuperar los accesos, realizar una copia, corregir algún error y establecer una persona de contacto para futuras incidencias.
En otros casos, la web sigue siendo aprovechable, pero necesita pequeños cambios: actualizar textos, adaptar el diseño al móvil, revisar los formularios o mejorar la velocidad.
Y sí, también hay páginas tan antiguas que continuar reparándolas resulta más caro y arriesgado que crear una versión nueva. La decisión debería tomarse después de revisar la situación, no antes.
Un proveedor serio debería explicarte las opciones con claridad:
- mantener la página actual;
- corregir y actualizar algunas partes;
- trasladarla a otro alojamiento;
- o renovarla por completo si ya no compensa conservarla.
¿Qué accesos debería guardar la empresa?
Aunque otra persona se encargue del trabajo técnico, es aconsejable que la empresa conserve o pueda recuperar los accesos principales:
- dominio;
- alojamiento;
- administración de la web;
- correo corporativo;
- Google Business Profile;
- Google Analytics y Search Console, si están configurados;
- copias de seguridad;
- herramientas utilizadas por los formularios.
No es necesario usar todas esas plataformas. La idea es sencilla: que la presencia online de la empresa no dependa por completo de una única persona.
¿Cómo evitar que vuelva a ocurrir?
Lo más práctico es guardar un pequeño documento con los datos esenciales de la web:
- nombre de cada proveedor;
- servicio contratado;
- fechas de renovación;
- correo asociado;
- persona de contacto;
- ubicación de las copias;
- accesos principales.
Además, conviene revisar la situación una vez al año. Son unos minutos que pueden evitar bastantes nervios más adelante.
¿Necesitas saber quién gestiona la web de tu empresa?
Si tienes una página publicada pero no sabes quién la mantiene, dónde está alojada o qué accesos conserva tu empresa, podemos ayudarte a revisar la situación.
Analizamos el dominio, el alojamiento, el correo y el estado general de la web antes de recomendar cambios. En algunos casos solo será necesario organizar los accesos; en otros, habrá que corregir incidencias o valorar una renovación.
Lo importante es recuperar el control y saber a quién acudir cuando surja un problema.
Explícanos quién gestionaba la página y qué información conservas.
Revisaremos qué puede comprobarse antes de realizar cambios.